
Iglesia Bautista Bíblica
CRECER. 2 PEDRO 3:18
Nuestras Creencias
Iglesia Bautista Bíblica es una iglesia que cree en una Biblia sobrenatural, que habla de un Cristo sobrenatural, Quién tuvo un nacimiento sobrenatural que hablo palabras sobrenaturales, Quién realizó milagros sobrenaturales, Quién vivió una vida sobrenatural, Quién murió una muerte sobrenatural, Que resucitó en un esplendor sobrenatural, Quién intercede como un sacerdote sobrenatural y Quién un día regresará en gloria sobrenatural para establecer un reino sobrenatural en la tierra.
Artículos de FE
I.
DE LAS ESCRITURAS – Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres inspirados sobrenaturalmente; que tiene verdad sin adición o error en su materia; y por lo tanto es, y permanecerá hasta el fin de los tiempos, la única revelación completa y final de la voluntad de Dios al hombre; el centro verdadero de la unión Cristiana y estándar supremo por el cual toda conducta humana, fe, y opiniones deben ser jugadas.
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A. Por “La Santa Biblia” queremos decir que toda la colección de sesenta y seis libros, desde Génesis hasta Apocalipsis, cual como originalmente escrita no solo contiene y trasmite la Palabra de Dios, pero es la misma Palabra de Dios.
B. Por “inspiración” queremos decir que los libros de la Biblia fueron escritos por hombres santos del pasado, movidos por el Espíritu Santo, de una manera definitiva que sus escritos fueron sobrenatural y verbalmente inspirados y sin error, como ningún otro escrito ha sido y será inspirado jamás.
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(2 Tim. 3:16-17; 2 Pedro 1:19-21; Hechos 1:16; Hechos 28:25; Salmo 119:160; Salmo 119:105; Salmo 119:130; Lucas 24:25-27; Juan 17:17; Lucas 24:44-45; Salmo 119:89; Prov. 30:5-6; Rom. 3:4; 1 Pedro1:23; Apoc. 22:19; Juan 12:48; Isa. 8:20; Efe. 6:17; Rom. 15:4; Lucas 16:31; Salmo 19:7-11; Juan 5:45-47; Juan 5:3)
II.
DEL DIOS VERDADERO – Creemos que existe un solo Dios vivo y verdadero, e infinito e inteligente
Espíritu, Creador y Gobernante Supremo del cielo y de la tierra; inexpresablemente glorioso en santidad y digno de todo posible honor, confianza y amor; que en la unidad de la Deidad hay tres personas, el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, iguales en toda perfección divina, y ejecutando oficios distintos pero armoniosos en la gran obra de la redención.
(Ex. 20:2-3; Gen. 17:1; 1 Cor. 8:6; Efe. 4:6; Juan 4:24; Salmo 147:5; Salmo 83:18; Salmo 90:2; Jer. 10:10; Ex. 15:11; Apoc. 4:11; 1 Tim. 1:17; Rom. 11:33; Marcos 12:30; Mateo 28:19; Juan 15:26; 1 Cor. 12:4-6; 1 Juan 5:7; Juan 10:30; Juan 17:5; 1 Cor. 2:10-11; Fili. 2:5-6; Efe. 2:18; 2 Cor. 13:14)
III.
DE LA PERSONA Y LA OBRA DE CRISTO
A. Creemos que el Señor Jesucristo, el Hijo Eterno de Dios, se hizo hombre, sin dejar de ser Dios, siendo concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María, para poder revelar a Dios y redimir al hombre pecador. (Isa. 7:14, 9:6; Lucas 1:35; Juan 1:1-12, 14; 2 Cor. 5:19-21; Gal. 4:4-5; Fili. 2:5-8)
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B. Creemos que el Señor Jesucristo cumplió nuestra redención a través de Su muerte en la cruz como un sacrificio representativo, vicario, substituto, y que nuestra santificación está asegurada por Su resurrección literal, física de la muerte. (Hechos 2:18-36; Rom. 3:24-25; Efe. 1:7; 1 Pedro 2:24; 1 Pedro 1:3-5)
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C. Creemos que el Señor Jesucristo ascendió al Cielo y está ahora exaltado a la diestra de Dios donde, como nuestro Sumo Sacerdote, cumple el ministerio de Representante, Intercesor, y Abogado. (Hechos
1:9-10; Rom. 8:34; Heb. 9:24, 7:25; 1 Juan 2:1-2)
IV.
DEL ESPĺRITU SANTO – El Espíritu Santo es una persona divina; igual con Dios el Padre y Dios el Hijo y de la misma naturaleza; que Él estuvo activo en la creación; que en Su relación con el mundo incrédulo Él refrena al maligno hasta que se cumpla el propósito de Dios; que Él convence de pecado, de juicio, y de justicia; que Él da testimonio de la Verdad del Evangelio en la predicación y el testimonio; que Él es el agente en el Nuevo Nacimiento; que Él sella, dota, guía, enseña, testifica, santifica y ayuda al creyente.
(Juan 14:16-17; Mateo 28:19; Heb. 9:14; Juan 14:26; Lucas 1:35; Gen. 1:1-3; 2 Tes. 2:7; Juan 16:8-11; Juan 15:26-27; Hechos 5:30-32; Juan 3:5-6; Efe. 1:13-14; Mateo 3:11; Marcos 1:8; Lucas 3:16; Juan 1:33; Hechos 11:16; Lucas 24:49; Juan 16:13; Rom. 8:14,16; 2 Tes. 2:13; 1 Ped. 1:2; Rom. 8:26-27)
V.
DEL DIABLO, O SATANÁS – Creemos que Satanás fue santo, y disfrutó de los honores celestiales; pero por orgullo y ambición de querer ser como el Todopoderoso, cayó y atrajo tras de sí un ejército de ángeles; que ahora es el príncipe maligno del poder del aire, y el dios impío de este mundo. Lo
consideramos el gran tentador del hombre, el enemigo de Dios y de Su Cristo, el acusador de los santos, el autor de todas las religiones falsas, el poder principal detrás de la apostasía actual; el señor del anticristo y el autor de todos los poderes de las tinieblas, destinado, sin embargo, a la derrota final a manos del Hijo de Dios y al juicio de una justicia eterna en el infierno, un lugar preparado para él y sus ángeles.
(Isa. 14:12-15; Eze. 28:14-17; Apoc. 12:9; Judas 6; 2 Pedro 2:4; Efe. 2:2; Juan 14:30; 1 Tes. 3:5; Mateo 4:1-3; 1 Pedro 5:8; 1 Juan 3:8; Mateo 13:39; Lucas 22:3-4; Apoc. 12:10; 2 Cor. 11:13-15; Marcos 13:21-22; 1 Juan 4:3; 2 Juan 7; 1 Juan 2:22; Apoc. 13:13-14; 2 Tes. 2:8-11; Apoc. 19:11,16,20; Apoc. 12:7-9; Apoc. 20:1-3; Apoc. 20:10; Mateo 25:41)
VI.
DE LA CREACIÓN – Creemos en el relato de la creación de Génesis, y que debe ser aceptado literalmente, y no alegórica o figurativamente; que el hombre fue creado directamente a la imagen de Dios y según su semejanza; que la creación del hombre no fue una cuestión de evolución o cambio evolutivo de especies, ni de desarrollo a través de períodos interminables de tiempo desde formas inferiores a formas superiores; que toda la vida animal y vegetal fue hecha directamente y que la ley
establecida por Dios era que debían reproducirse sólo “según su género.”
(Gen. 1:1; Ex. 20:11; Hechos 4:24; Col. 1:16-17; Heb. 11:3; Juan 1:3; Apoc. 10:6; Rom. 1:20; Hechos 17:23-26; Jer. 10:12; Neh. 9:6; Gen. 1:26-27; Gen. 2:21-23; Gen. 1:11; Gen. 1:24)
VII.
DE LA CAĺDA DEL HOMBRE – Creemos que el hombre fue creado en inocencia bajo la ley de su Creador, pero por transgresión voluntaria cayó de su estado feliz y sin pecado, en consecuencia, de lo cual toda la humanidad es ahora pecadora, no por obligación, sino por elección; y por lo tanto bajo justa condenación sin defensa ni excusa.
(Gen. 3:1-6,24; Rom. 5:12, Rom. 5:19; Rom. 3:10-19; Efe. 2:1-3; Rom. 1:18; Eze. 18:19-20; Rom. 1:32; Rom. 1:20; Rom. 1:28; Gal. 3:22)
VIII.
DEL NACIMIENTO VIRGINAL – Creemos que Jesucristo fue engendrado por el Espíritu Santo, de manera milagrosa; nació de María, una virgen, como ningún otro hombre nació ni puede nacer de mujer, y que Él es a la vez el Hijo de Dios y Dios el Hijo.
(Gen. 3:15; Isa. 7:14; Mateo 1:18-25; Lucas 1:35; Marcos 1:1; Juan 1:14; Salmo 2:7; Gal. 4:4; 1 Juan 5:20; 1 Cor. 15:47)
IX.
DE LA EXPIACIÓN POR EL PECADO – Creemos que la salvación de los pecadores es enteramente de gracia, por medio del oficio de mediador del Hijo de Dios, quien por nombramiento del Padre, voluntariamente tomó sobre Sí nuestra naturaleza, pero sin pecado, honró la ley divina por su obediencia personal, y por Su muerte hizo una expiación completa y vicaria por nuestros pecados; que su expiación no consistió en darnos ejemplo con su muerte como mártir, sino que fue la sustitución voluntaria de Sí mismo en el lugar del pecador, el Justo muriendo por los injustos, Cristo el Señor, llevando nuestros pecados en su propio cuerpo en el madero; que habiendo resucitado de entre los muertos, ahora está
entronizado en el cielo y uniendo en Su maravillosa persona las más tiernas simpatías con la perfección divina, Él está en todos los sentidos calificado para ser un Salvador adecuado, compasivo y totalmente
suficiente.
(Efe. 2:8; Hechos 15:11; Rom. 3:24; Juan 3:16; Mateo 18:11; Fili. 2:7; Heb. 2:14; Isa. 53:4-7; Rom. 3:25; 1 Juan 4:10; 1 Cor. 15:3; 2 Cor. 5:21; Juan 10:18; Fili. 2:8; Gal. 1:4; 1 Pedro 2:24; 1 Pedro 3:18; Isa. 53:11; Heb. 12:2; 1 Cor. 15:20, Isa. 53:12; Heb. 9:12-15; Heb. 7:25; 1 Juan 2:2)
X.
DE LA GRACIA EN LA NUEVA CREACIÓN – Creemos que para ser salvos, los pecadores deben nacer de nuevo; que el nuevo nacimiento es una nueva creación en Cristo Jesús; que es instantáneo y no un proceso; que en el nuevo nacimiento el que está muerto en delitos y pecados es hecho participante de la naturaleza divina y recibe la vida eterna, el don gratuito de Dios; que la nueva creación se lleva a cabo de una manera que está por encima de nuestra comprensión, no por la cultura, ni por el carácter, ni por la voluntad del hombre, sino total y únicamente por el poder del Espíritu Santo en conexión con la verdad divina, a fin de asegurar nuestra obediencia voluntaria al evangelio; que su evidencia apropiada aparece
en los santos frutos del arrepentimiento, la fe y la novedad de vida.
(Juan 3:3; 2 Cor 5:17; Lucas 5:27; 1 Juan 5:1; Juan 3:6-7; Hechos 2:41; 2 Pedro 1:4; Rom. 6:23; Efe. 2:1; 2 Cor. 5:19; Col. 2:13; Juan 1:12-13; Gal. 5:22; Efe. 5:9)
XI.
DE LA LIBERTAD DE LA SALVACIÓN – Creemos en la gracia electiva de Dios; que las bendiciones de la salvación son gratuitas para todos por el evangelio; que es el deber inmediato de todos aceptarlas mediante una fe cordial, penitente y obediente; y que nada impide la salvación del mayor
pecador de la tierra excepto su propia depravación inherente y su rechazo voluntario del evangelio; rechazo que lo involucra en una condenación agravada.
(1 Tes. 1:4; Col. 3:12; 1 Pedro 1:2; Tito 1:1; Rom. 8:29-30; Mateo 11:28; Isa. 55:1; Apoc. 22:17; Rom. 10:13; Juan 6:37; Isa. 55:6; Hechos 2:38; Isa. 55:7; Juan 3:15-16; 1 Tim. 1:15; 1 Cor. 15:10; Efe. 2:4-5; Juan 5:40; Juan 3:18; Juan 3:36)
XII.
DE JUSTICIACIÓN – Creemos que la gran bendición del evangelio que Cristo asegura a quienes creen en Él es la Justificación; que la Justificación incluye el perdón del pecado y el don de la vida
eterna sobre los principios de la justicia; que se concede no en consideración de ninguna obra de justicia que hayamos hecho, sino que únicamente por medio de la fe en la sangre del Redentor, Su justicia nos es imputada.
(Hechos 13:39; Isa. 53:11; Zac. 13:1; Rom 8:1; Rom. 5:9; Rom. 5:1; Tito 3:5-7; Rom. 1:17; Hab. 2:4; Gal. 3:11; Rom. 4:1-8; Heb 10:38)
XIII.
DE ARREPENTIMIENTO Y FE – Creemos que el Arrepentimiento y la Fe son obligaciones solemnes y también gracias inseparables, obradas en nuestras almas por el Espíritu vivificante de Dios; por lo tanto, estando profundamente convencidos de nuestra culpa, peligro e impotencia, y del camino de salvación por Cristo, nos volvemos a Dios con contrición sincera, confesión y súplica de misericordia; al mismo tiempo recibiendo de corazón al Señor Jesucristo y confesándolo abiertamente como nuestro único y suficiente Salvador.
(Hechos 20:21; Marcos 1:15; Hechos 2:37-38; Lucas 18:13; Rom. 10:13; Salmo 51:1-4; Salmo 51:7; Isa. 55:6-7; Lucas 12:8; Rom. 10:9-11)
XIV.
DE LA IGLESIA – Creemos que una Iglesia Bautista es una congregación de creyentes bautizados asociados por un pacto de fe y comunión del evangelio, entendiéndose dicha iglesia como el baluarte y
propagadora de la Divina y Eterna Gracia; observando las ordenanzas de Cristo; gobernados por Sus leyes; ejerciendo los dones, derechos y privilegios que les confiere Su Palabra; que sus oficiales de
ordenación son pastores o ancianos cuyas calificaciones, derechos y deberes están claramente definidos en las Escrituras; creemos que la verdadera misión de la iglesia se encuentra en la Gran Comisión:
PRIMERO, hacer discípulos individuales; SEGUNDO, edificar la iglesia; TERCERO, enseñar e instruir como Él ha ordenado. No creemos en la inversión de este orden; sostenemos que la iglesia local tiene el
derecho absoluto de autogobernarse, libre de la interferencia de cualquier jerarquía de individuos u organizaciones; y que el único superintendente es Cristo a través del Espíritu Santo; que es bíblico que las iglesias verdaderas cooperen entre sí en la lucha por la fe y por el avance del Evangelio; que cada iglesia es el único y exclusivo juez de la medida y el método de su cooperación; en todos los asuntos de membresía, de política, de gobierno, de disciplina, de benevolencia, la voluntad de la iglesia local es final.
(Hechos 2:41-42; 1 Cor 11:2; Efe. 1:22-23; Efe. 4:11; 1 Cor. 11:2; Efe. 1:22-23; Efe. 4:11; 1 Cor. 12:4, 8-11; Hechos 14:23; Hechos 6:5-6; Hechos 15:23; Hechos 20:17-28; 1 Tim. 3:1-13; Mateo 28:19-20; Col. 1:18; Efe. 5:23-24; 1 Pedro 5:1-4; Hechos 15:22; Judas 3,4; 2 Cor. 8:23-24; 1 Cor. 16:1; Mal. 3:10; Lev. 27:32; 1 Cor. 16:2; 1 Cor. 6:1-3; 1 Cor. 5:11-13)
XV.
DEL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR – Creemos que el bautismo cristiano es la inmersión en agua de un creyente; en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con la autoridad de la iglesia local, para mostrar en un emblema solemne y hermoso nuestra fe en el Salvador crucificado, sepultado y resucitado, con su efecto en nuestra muerte al pecado y resurrección a una nueva vida; que es un requisito previo a los privilegios de una relación eclesial y a la Cena del Señor; en la que los miembros de la iglesia, mediante el uso sagrado del pan y del fruto de la vid, deben conmemorar juntos el amor de Cristo al morir; precedido siempre por un solemne autoexamen.
(Hechos 8:36-39; Mateo 3:6; Juan 3:23; Rom. 6:4-5; Mateo 3:16; Mateo 28:19; Rom. 6:3-5; Col. 2:12; Hechos 2:41-42; Mateo 28:19-20; 1 Cor. 11:23-28)
XVI.
DE LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS – Creemos que sólo son verdaderos creyentes que perseveran hasta el fin; que su perseverante apego a Cristo es la gran marca que los distingue de los profesantes superficiales; que una Providencia especial vela por su bienestar; y que son guardados por el poder de Dios mediante la fe para la salvación eterna.
(Juan 8:31-32; Col. 1:21-23; 1 Juan 2:19; Mateo 13:19-21; Rom. 3:28; Salmo 121:3; Heb. 1:14; 1 Pedro 1:5; Fili. 1:6; Juan 10:28-29; Rom. 8:35-39)